Cuentos en espanol, Ecuador, Quito
atras a cuentos en espanol  

Los Cruts

Los cruts se ríen a carcajadas de nosotros, los humanos. Yo pesqué a uno la semana pasada justo antes de meterse por mi oreja izquierda. ¿Nunca los vieron? Yo les voy a contar como son: chiquitos, de todos colores, en la gama de los pasteles, peluditos, con caras redondeadas, hocicos cortos, largos bigotes; una ternura. Pero no se dejen llevar por las apariencias. Estas criaturas no hacen más que divertirse a costa de los humanos. Viajan por nuestro interior, nadie me va a negar que alguna vez los sintió en el pecho.

Nos hacen tener la sensación de que hay un molino dentro de nosotros y que al respirar, las astas giran, cortándonos, abriendo grietas sangrientas.

Mi abuela, una de las pocas personas que, como yo, saben de la existencia de los cruts, me explicó que sin ellos no habría vida posible. Yo creo que son muy fastidiosos. Hay miles y millones de ellos, están por todos lados, casi todas las pesonas tienen uno. Buscan sus víctimas entre los que se sienten tranquilos. Los más alegres son sus preferidos, aquellas que se levantan a la mañana con un salto y realizan todas las actividades con una sonrisa, saludan al portero, a todo el mundo. En cuanto un crut encuentra su víctima, aprovecha algún momento de distracción (hay que estar siempre alerta) y se meten por la oreja, la naríz o por donde puedan y una vez dentro viajan impúnemente, cómodos, calentitos. Nadan hasta encontrar algún lugar flojo donde comer. Se alimentan de recuerdos, de emociones y logros; sacan plumas de sus deditos y nos hacen cosquillas. no sé bien cómo, pero descubren al instante dónde se encuentran las cosas que no están bien amarradas y cortan esos finos hilos. Con algunas personas no necesitan esforzarse mucho porque un ínfimo movimiento basta para derribar su tranquilidad como un castillo de cartas. Otras, están tan amarradas a sus esquemas y rutinas que les cuesta horrores hacerlas mover. Para ellas se valen de los pies y la cola, sacan los velos de las cosas que quieren olvidar y los colocan donde están las que uno quiere recordar.

Después de hacer su trabajo salen del cuerpo y se reúnen a reírse de nosotros. Lo que les causa gracia son las cosas que podemos llegar a hacer para librarnos de la sensación que deja el paso de un crut. Les gusta librarnos de la tranquilidad y comodidad. Las fiestas de los cruts son muy alegres, ellos son alegres; a pesar de causar estragos dentro de los hombre, ahora pienso, como mi abuela, que los cruts son necesarios. Fastidiosos pero necesarios.



  Carros en Ecuador
  Bienes Raices en Ecuador
  Hare Krishna