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Tardes de Galaxie 500

"I`ve been looking so long
at these pictures of you
that I almost believe that
they are real"
The Cure / Robert Smith

Son tardes de Galaxie 500. Son tardes de escuchar música, y de aguantarse las ganas de fumar, porque arriba de mi habitación en un cuarto no muy lejano de aquí, se encuentra la autoridad jefesiana. Son tardes de prender la radio y acostarse en la cama boca arriba, tratando, de entrar al ritmo de Galaxie y encontrar telarañas en el techo. Es mi cuarto, un cuarto que emite varios sonidos, sonidos que no son míos, sonidos radiofónicos, que son de ella y que rebotan entre varias paredes, por eso son tardes de Galaxie 500.

Hoy me interrumpe Paty, habla por teléfono para cotorrear un rato y le digo que a esta hora no joda, que es momento de escuchar en la radio Galaxie 500 y aguantarse las ganas locas de fumar. Me pregunta qué es lo que me pasa y le digo que nada, que mejor nos hablemos hasta dentro de tres días, el sábado, para ir al concierto de Santa Sabina, ok me dice. Sólo yo sé, el sábado, no se va a hacer nada, nunca pasa nada. En vez de perder el tiempo debería escuchar Galaxie 500.

Qué fascinante es jalarle a los escusados de los Tocks, de los Sanborns o de cualquier café, sí, de esos escusados que se jalan sumiendo una palanca, me remonta a cuando yo era chico: siempre fue simple: subirse a la tapa del escusado y simular acelerar mi moto jalando agua. Hasta la fecha no se me quita la fijación, inclusive a veces, uno que otro me ve pensando: ¡Ah, cómo cagas, mhijito!. Pero eso no me importa, me importaría, si en serio cagara lo suficiente para tener que jalarle al escusado unas cinco o seis veces: como ya dije, esto no importa, la moto me hace feliz.

En el café, después del orgasmo en la motocicleta sanitaria, te espero a que cruces la avenida con ese pelo negro corto que contrasta con tu piel blanca. Fumo y espero, pensando en que escribirte para que no te aburras. Pienso interminables veces si no me has visto, aunque sea una sola vez, una sola fotografía mía en tu cabeza, no importa que me pierda entre otras tantas imágenes, ¿acaso tienes aunque sea una pinche fotografía mía en tu cerebro?. No lo creo. En el café el incesante repiqueteo de teclas de computadora me aturde y me desconcentra. En el reloj de mis guolcmans los números dicen que son las 7:20, y dudo en tu arribo y mejor me pongo los hilos con pequeñas bocinas en las orejas y escucho a The Cure.

Tu cara de otra Galaxia, se mira en una pantalla que la deforma y su nitidez se deshace debido al humo del café y cigarros. Y te empiezo a buscar dentro de esa lista computarizada enorme, hasta que te sientas y prendes cigarro y máquina. El ciber-café es nuestro. Yo corro dentro de es mundo de información, para llegar a ti primero que nadie, siento pelearme con letras, empujar números, dialogar con arrobas para llegar y ganar la carrera.

Gano como siempre. Nos conectamos. Escribo:

- Pensé que no llegabas

Y siento esa incertidumbre de cada letra que aparece en la pantalla, que a veces corrige, borra, repite, hace más tardado el trámite y me pones medio nervioso y The Cure y los humos de las dos "Cs" me desesperan.

- Oye... ¡qué rápido!

- ¿Ves lo que hace la urgencia de leerte?

- Bueno, pero déjame siquiera revisar mis mails

- No, no tengo mucho tiempo

- Esta bien ¿qué haces? (:

- (: Estoy con mis tres "Cs"

- Ah! lo de siempre, Cure, cigarro y café

- Lo de siempre

- The Cure es viejo y el café te pone como Cocker Spanish en celo

- The Cure es buena banda y el café... pues sólo me gusta

- ¿Escuchaste Galaxie?, se nos fue la luz en la radio...

- No importa, tu voz y la música, siempre lo salvan todo, aunque no son tan perfectos, nunca han programado a The Cure

- Mi voz, ¿te gusta como se oye en radio?

- Es como si me hablaras al oído

- ¿Cuándo voy a escuchar tu voz?

- No sé, te puedes desilusionar, no es tan buena, no la uso mucho

- ¿Cuándo la conozco?... no sé, a veces me pregunto como eres, si eres cierto, si en realidad no eres más que un simple chip de estos fierros que nos comunican... si no es una broma, ¿quién eres?

- Te puedes desilusionar. Es amor por computadora.

- Quiero conocerte sin tener que aplastar teclas en un café cibernauta.

- Voltea a tu alrededor y dime si te gusta...

- Claro que no, hay puros muchachitos espinilludos, locos por conversaciones calientes en los "chats"

- Espero que algún día nos conozcamos. Galaxie, me tengo que ir ):

- ¡Siempre me das el cortón!, bueno adiós ):

Veo cómo apagas tu computadora, sueltas un suspiro y prendes un cigarro. Luego llega él, lo tomas de la mano y salen del ciber-café.

Hoy es tarde de Galaxie 500, y de aguantarse las ganas locas de fumar, de sentir cómo tu voz sale de las bocinas, y habla y miente y cada vez se interna más dentro de mí. "Muchachitos espinilludos". Mientes. "Pienso en estar contigo, sin aplastar teclas". Mientes. Sólo imágenes. Mientes. Viéndote salir con él. Mientes. Cuando le agarras la mano. Mientes. Y te vas con él, y te olvidas de nuestra conversación de ayer. Por eso mientes. Y cuando tu voz sale del radio, e imagino como te ríes, como te mueves, con tu pelo negro, negro, negro, y tu piel blanca, blanca, siento en mis orejas que mientes. Pero no me importa, hoy como desde hace días cumpliré con platicar contigo a través de una estúpida computadora. Pero antes mi especial fascinación: montarme en uno de los baños del café para jugar a las motocicletas, ah, es magnífico. El espejo del baño me recuerda tus mentiras, sólo diviso la mentira, me trueno una espinilla y pienso que eso de "en el amor no hay edades" es una reverenda estupidez. Salgo del baño y aguardo tu llegada hojeando algunas revistas. Paty al abordaje. Que más se podría esperar de un momento deprimente, mi filosofía es que estos momentos llegan así nomás por nomás para encabronarte, para recordarte que estás vivo y que sientes, sufres y puedes odiar e inclusive cagarte en la consciencia de otra persona sin cargo extra.

- Hola

- Hola

-¿Estás enojado?

- Nel

- Entonces por que no me hablaste para lo del concierto, estuvo chidísimo

- Esque me dio mucha hueva, y... no me gusta Santa

- Óyeme pendejo deja esa revista y veme a los ojos, no estoy pintada, crees que me es fácil estarte recordando que tienes nalgas y consuelo para rato y solo falta que te decidas, que más quieres...?

- Paty, ¿qué no captas?, yo estoy en otros rollos, me gustan otro tipo de mujeres, más...

- Más que, a ver dime, cabrón...

Y Paty ya comienza a llorar y yo me siento "como cucaracha fea", y yo: no, Paty no te agüites, pero así está el rollo, ya conseguirás a otra persona, y la tengo que abrazar y me siento todavía más pinche, y Paty me ve a los ojos con carita triste y yo a punto de explotar volteo para ver de donde me puedo agarrar y sólo consigo joder más las cosas: Galaxie está a un lado de nosotros...

Hoy es tarde de Galaxie 500, ya no me importa y fumo en mi cuarto, tampoco hay ya telarañas que quitar. El tiempo está jugando un poco extraño en esta historia. La radio hipnotiza todo. Todo es todo. Mi vida es todo. Su vida es todo. Por eso todo es todo. La tecnología ha invadido nuestras vidas, viejas historias tecnológicas como la radio y hasta las más nuevas en la red de redes. Nuestro juego ha sido comunicarnos de todas las maneras posibles a excepción del diálogo abierto. Ayer que te vi, y que sin duda tú me viste, abrazaba yo a una mujer llorando, no pudimos establecer comunicación alguna, te volteaste y fuiste luego luego. No estamos hechos para la comunicación normal.

Hoy como siempre te espero en el café. Alucino con The Cure y con la idea de poder estar contigo alguna vez. Café, cigarro, the Cure. Te observo como llegas, eres como tus ideas: espontánea, con mil imágenes en la cabeza y con tu belleza intacta. Hoy con desgana prendo mi máquina y espero a que tú me busques. Espero a que Galaxie me busque en la lista de seres electrónicos, sin caras, aparentemente sin personalidad. Siento cómo la sangre me vomita una y otra vez mi cerebro. Es incertidumbre. Todo transcurre lento, como si de pronto la energía de las máquinas se estuviera acabando. Como una gran salvación la máquina me avisa tu presencia. Mis dedos tardan en encontrar las teclas adecuadas en un tablero de plástico: y de un momento a otro ya estamos frente a frente, ante una pantalla en blanco. Todo es lento, unas frases de saludos tardan en aparecer en la pantalla, cada letra es una eternidad y yo ya estoy seguro en declarar una tregua en esta batalla cibernética, pero de un momento a otro la luz se va. Y queda un escenario frío y desolador. En el café todos se paran consternados, como si les hubieran arrancado un pedazo de su ser.

Siento en mi espalda la mirada de Galaxie, volteo y choco con sus ojos por unos segundos, después toma sus cosas y veo cómo se marcha, cómo se ahoga en una ciudad sin luz, en busca de otro ciber-espacio. Yo por lo pronto abrazo con todas mis fuerzas a mis tres "Cs" y salgo caminando a la ciudad en busca de algo dentro de esta realidad, pensando en si existirá una dimensión donde se guarde toda esa información perdida en las computadoras, o simplemente regresan del lugar de donde vinieron: de una dimensión de ideas (algo del buen Platón, vaya para algo me sirve la clase de filosofía). La noche promete, busco algún lugar que tenga moto-escusado y con mis tres "Cs", puedo esperar al día de mañana para como siempre, escuchar "Galaxie", buscando telarañas en el techo y aguantándome las ganas locas de fumar.



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